Mercè Salomó: “Es una ventaja viajar como mujer y sola”

Por: Núria Martínez y Maria Zapater

Fotografía: Maria Zapater

Aventureras, curiosas y valientes: así podrían definirse las mujeres viajeras. Mujeres inquietas que escapan de la rutina en busca de un aprendizaje particular. Muchas veces no importa el destino, sino vivir una experiencia única, abrir la mente e impregnarse de valores y conocimientos nuevos.  Son mujeres que sienten que el mundo es demasiado interesante como para conocer solo una pequeña parte. Inconformistas, sin lugar a duda, estas mujeres viven para viajar y contar al mundo el placer de recorrer cada uno de los rincones del planeta. Y así es como es Mercè Salomó: cálida, abierta, interesante, aventurera. Hay miles de adjetivos para describir a Mercè, posiblemente la mujer más viajera del Maresme. Ha colaborado en el libro Viajeras, y su blog, Mil camins, es una fuente inacabable de experiencias, relatos que tienen la capacidad de adentrarse al lector en los países y las zonas que la Mercè ha visitado, pudiendo experimentar las mismas sensaciones que ella.

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Foto: Maria Zapater

VIAJAR SOLA ¿Qué significa para ti ser mujer y viajera?

Ser mujer es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Y ser viajera … Es un poco difícil viajar sola como mujer. Es difícil pero no imposible, porque tienes que estar mucho más alerta de las cosas y las personas que te rodean si haces un viaje sola que si lo haces acompañada.  

A la hora de viajar sola, ¿El hecho de ser mujer te abre más puertas o te las cierra? Normalmente te las abre porque hay muchas culturas que te ven indefensa, aunque tú ya llevas unos cuantos kilómetros encima y que tienes callos en las plantas de los pies. En la población donde vas, ellos no lo saben, te ven mujer y lo primero que piensan es: “Ay pobrecita, que está desamparada”. Quieras o no, eso te puede servir para entrar dentro de la comunidad. Es mucho más fácil hablar con las mujeres y es mucho más fácil integrarte dentro de una familia. En 1991, por ejemplo, viajé por primera vez en Argelia sola, y allí conocí a una familia encantadora. Con ellos fue una ventaja ser mujer ya que me invitaron a su casa y allí aprendí las costumbres de las mujeres musulmanas en un país como Argelia que es tan religioso. Aparte, también aprendí el talante de los hombres, ya que como extranjera podía acceder a la parte de la vivienda donde se reúnen con sus amigos, donde hacen sus fiestas… Gracias a ser mujer he estado con aquella familia tanto por la parte de los hombres, como por parte de las mujeres. Si fuera un hombre, por ejemplo, con las mujeres no habría podido estar.

“Viajar sola te abre más puertas porque hay muchas culturas que te ven indefensa, aunque tú ya llevas unos cuantos kilómetros encima”

Por lo tanto, es ser mujer es una gran ventaja… Sí, es un ventaja viajar como mujer y sola. Yo viajo sola pero siempre procuro que en el lugar de destino haya alguien con quien pueda hablar, porque me encanta charlar. No es que me guste hablar, sino que me encanta expresar lo que siento en cada momento, aunque sea una simple flor, que haya visto una flor que no crezca aquí. No me gusta decir: “Ay qué flor más bonita” y hacerle una foto. Me gusta decir: “¿Has visto qué flor más bonita?” y que la otra persona también la observe.  

¿Crees que las mujeres tenemos alguna característica especial que nos diferencia de los hombres a la hora de viajar? Por lo que he visto, creo que los hombres, al menos los que ya tienen una cierta edad, organizan un viaje y dicen: “En esta ciudad dos días, en esta tres y en esta cuatro”. Nosotros, las mujeres, cuando llegamos en aquella ciudad que hemos decidido pasar tres días, si al cabo de un día ya tenemos suficiente ya que no nos emociona, no nos atrae o no nos impregna nada, al día siguiente o aquella misma noche cogemos un tren o un autobús y nos vamos de allí. Ellos son un poco más cuadriculados, a la hora de cumplir el programa de viaje. Nosotros somos más improvisadoras. Nos gusta mucho improvisar.

Foto: Maria Zapater

Se tiene la opinión general que viajar solo es muy peligroso y más siendo mujer. ¿Es esto realmente cierto? Pienso que no. Creo que puedes meterte en problemas sólo si quieres. Normalmente cuando una persona viaja, antes de salir de casa, ya sabe a qué país va. Sabiendo el país al que vas ya sabes si pueden haber problemas o no puede haber problemas, pero esto ocurre tanto si eres mujer como si eres hombre. Si quieres visitar un país, no hay que ponerse en la zona conflictiva. Por ejemplo, yo estuve en Irak e hice todo el Kurdistán iraquí, donde recientemente ha habido problemas porque es una zona fronteriza con Siria, y allí me he encontrado con gente muy amable y cariñosa. Según en qué países viajes, también te aconsejan no salir por la noche. Si eres una persona que te gusta salir por las noches de marcha, mejor ve a países como Holanda o Bélgica, pero no te vayas a Irán, ni te vayas a según qué país de África . Para evitar problemas, no los buscas o evitas según qué situaciones.  

Y, ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentra una mujer cuando viaja sola? La primera y principal es que depende de en qué país vas te puedes encontrar hombres que te están molestando. De entrada empiezan a decirte cosas como: “Ven que mi hermano tiene una tienda que te puede interesar”, y le dices que no. O “cómprame ese móvil” o “cómprame esta tarjeta del móvil”. Y después de eso ya viene: “¿Qué haces?”, “¿Con quién vas?”, “¿Estás sola?”… Entonces, recomiendo que cuando te hacen tantas preguntas lo mejor es inventarse cualquier excusa como: “No, estoy con mi hermana, mi amiga … O mi marido”. Yo he viajado con muchos “maridos”! También muchos hombres te invitan a su casa. Si te invita a su casa una chica o una señora es diferente, evidentemente no tienes que decir que sí a la primera de cambio, pero después de estar un rato tratando con ella y con nuestra intuición, entonces ya podemos empezar a saber y decidir si nos podemos dejar invitar o no.  

¿Qué es lo que te aporta viajar sola a diferencia de viajar acompañada? Principalmente lo que más me aporta es conocer a la gente del país donde voy. Durante todo el tiempo que he estado viajando con pareja (hombre) no hemos conseguido entrar en la población tanto como cuando viajo sola o con otra mujer. Es mucho más fácil. La gente, cuando te ve con otro hombre parece como si hubiera una barrera, que en realidad no existe, pero parece que piensan: “Bueno, ya es pareja, es un matrimonio”, y es más difícil entrar en contacto con la población.  

¿Qué consejos que darías a las mujeres que quieren empezar a viajar solas? Pues que se vayan. De entrada que buscan el mejor destino para su manera de ser. Que busquen donde les gustaría ir. No harás el primer viaje sola y te irás a la India. O sea, el primer viaje que hagas sola, busca un lugar cercano en el que tengas que desarrollar y tengas que buscar qué tienes que ver en aquel lugar. Una vez sabes, como persona, en qué lugar te gustaría ir, infórmate. Busca el máximo de información posible y trata de contactar el máximo posible con personas de allí. Algo que recomiendo a una mujer que quiera viajar por primera vez es que utilice el couchsurfing, porque te permite alojarte en casa de locales y es mucho mejor que dormir en un hotel.  

Foto: Maria Zapater
Foto: Maria Zapater

LA SOLIDARIDAD, OTRA FORMA DE HACER TURISMO

En cuanto al tema de la solidaridad, se suele tener la percepción que cuando los occidentales viajan a otro país, normalmente en vías de desarrollo, no suelen comprometerse con las culturas y las comunidades de aquellos países sino que se mueven más interesados ​​en el llamado ‘turismo masivo’. ¿Por qué crees que sucede esto? Creo que esto pasa a la gente que viaja a estos países por el hecho de decir: “Ay! He ido a Congo y, pobrecitos cuántos niños hay en la calle llenos de moscas”, y ves treinta mil fotografías de aquella “blanquita” rodeada de niños llenos de moscas. Y así sus conocidos le dicen “Oh! Qué viajes más exóticos que haces!”. Yo condeno enérgicamente a la gente que se va a un sitio a hacerse la foto con los pobrecitos de no-se-dónde. Lo condeno y me duele. Si quieres ir a ese país, puedes ir pero la cámara de fotos en el bolsillo, siempre. Yo llevo una pocket en el bolsillo y si me piden una foto la hago o una vez he estado el suficiente con aquella gente les pregunto si nos podemos hacer una foto juntos. Creo que son maneras diferentes de viajar.  

Y, ¿qué es lo que podemos hacer para cambiarlo? Lo primero que hay que hacer es informarse de qué lugares puedes viajar, qué es lo que se puede aportar allí, ir, contactar con la comunidad y luego, al final, después de haber colaborado y haber pasado rato con ellos, ya hacerse la foto. A no ser que seas periodista y quieras ir a mostrar qué pasa, pero eso ya es diferente. Yo hice un viaje con el que era mi pareja en el Congo. Yo sabía que en Goma habían campos de refugiados y sabía también que en otra ciudad de aquella zona del Congo hay un hospital, el hospital Panzi dónde hay un médico ginecólogo que reconstruye a las mujeres que han sido mutiladas por la guerrilla o por los mismos congoleños, y es que una vez que las han violado las mutilan para que no puedan servir nunca más para nada. Evidentemente, esto no es un viaje turístico. Yo quería ir y quería verlo porque lo necesitaba. Estuve en Goma, y ​​allí tuve la suerte de que al llegar a la frontera conocí a un congoleño que trabajaba para la Agencia Española de Cooperación Internacional y así pude ver un campo de refugiados, muy impresionante. Y luego me encontré con un misionero congoleño, que hablaba muy bien el español, y él fue quien me llevó al Hospital Panzi. Pues allí no pude hacer ni una foto, aunque me lo hubieran pedido las enfermeras o los médicos o me hubieran dado permiso para hacerla, era imposible que yo, no siendo periodista, pudiera sacar mi cámara y hacer una foto. En el blog tengo en el post del hospital Panzi fotos que he sacado de Internet de una periodista. Yo no lo pude documentar.

A Mercè se le iluminan los ojos cuando habla de su querida África, pero cuando le preguntamos que cuál es el destino que recomendaría a todo viajero nos confiesa que no puede hacerlo. Con la humildad que le caracteriza, no se ve capaz de asignarle un destino a nadie. Pero no puede evitar hablarnos de Síria, Perú, el Congo, Irak… Mercè tiene una historia que contar por cada rincón que ha visitado, y todas las que hemos podido escuchar llevan una carga sentimental y humana reconocible por cualquiera.

 “Condeno enérgicamente a la gente que se va a un sitio a hacerse la foto con los pobrecitos de no sé dónde. Lo condeno y me duele.”

 “Viajar sola como mujer es un poco difícil, pero no imposible” 

Para saber más, podéis consultar los siguientes enlaces.

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